Tras la amarga derrota por 1-3 ante el SC Freiburg en los cuartos de final de la Europa League, el entrenador del Celta de Vigo, Claudio Giráldez, asumió su papel como un perdedor honorable. Reconoció la fortaleza del equipo alemán, originario de la región de Breisgau, y les extendió sus felicitaciones.
En un análisis post-partido, Giráldez no se guardó nada y fue enfáticamente autocrítico. La contundente eliminación del Celta de Vigo de la competición europea a manos de un Freiburg que demostró un nivel superior, dejó al técnico vigués sin excusas. La imagen ofrecida por su equipo fue de clara inferioridad, lo que llevó a Giráldez a admitir con crudeza que sintieron que el rival los «paseó» por el campo, reflejando una diferencia abismal en el juego y la ejecución.
