El exdelantero de la Juventus y campeón del mundo en 2006, Alessandro Del Piero, expresa su profundo lamento por la tercera ausencia consecutiva de Italia en la Copa del Mundo.
Del Piero subraya la desilusión, la ira, la frustración y la incredulidad. Si la primera eliminación fue un shock, y la segunda una pesadilla, la tercera es ahora «vergonzosa e injustificable».
Según el icono del fútbol italiano, la culpa no es de individuos como Gattuso, Buffon o Gravina, sino que hay que analizar «todo lo que hay detrás». Italia se ha quedado significativamente rezagada, no solo respecto a sus propios estándares históricos, sino también en comparación con otras naciones como Francia y Alemania, que tuvieron el coraje de iniciar procesos de renovación.
«Cada uno de nosotros debe tener el deseo de reaccionar y empezar de nuevo, volviendo a implicarse, estudiando y trabajando para resolver las cosas con un entusiasmo que hay que buscar dentro de uno mismo», afirma Del Piero. Recuerda cómo en 1982 y 2006, en medio del «desastre más total», el pueblo italiano logró encontrar energías y soluciones, aunque hoy en día «las soluciones parecen muy lejanas».
No a chivos expiatorios ni salvadores
Sobre la reforma del movimiento futbolístico, Del Piero insiste en la importancia del juego en equipo: «No debe haber un chivo expiatorio, ni una persona que lo resuelva todo». Señala que Italia tiene deficiencias en muchos sectores en comparación con otros países, mencionando problemas en las canteras, los estadios y las inversiones. Critica la falta de tiempo, paciencia y coraje del fútbol para reconstruir, y subraya que la responsabilidad recae en «las personas, desde los presidentes hacia abajo: directivos y entrenadores».
Lamenta la pérdida de un «fútbol local» y de la identidad y tradición que lo acompañaban. Aboga por la humildad: «Debemos dar un paso atrás y decir: ya no somos los mejores, ni siquiera los segundos o los terceros, reconociendo que no somos lo que creemos. Hay que dejar de lado el orgullo, se necesita humildad».
Visión a largo plazo y divisiones
Del Piero enfatiza que no se trata solo de dinero, sino de una «planificación con pasos a respetar». Critica la velocidad con la que todo se consume hoy en día y pone ejemplos como Gasperini en el Atalanta, que se hizo «inmortal con el tiempo», o Ancelotti, que con él en la Juve «parecía ser el peor entrenador del mundo» y luego demostró lo contrario. «Se necesita algo más que pensar solo en salvar el propio pellejo».
Finalmente, aborda las divisiones internas, mencionando el «dualismo» con Totti como ejemplo de cómo «todo el mundo romano estaba contra mí y todo el mundo juventino estaba contra Totti». Destaca que «todos contra todos, así no se avanza». También señala que los entrenadores de las categorías inferiores están mal pagados y, en cuanto a tácticas, él «jugaría con un mediapunta», observando que «los grandes equipos europeos ganan sin el 3-5-2».
