El Chelsea atraviesa una profunda crisis, sufriendo su cuarta derrota consecutiva. Tras la humillante eliminación por 2-8 ante el Paris Saint-Germain en los octavos de final de la Champions League, el equipo volvió a decepcionar a sus seguidores, quienes abandonaron en masa el sector visitante del Hill Dickinson Stadium, casa del Everton. Esta situación, donde los fans se marchan antes del final, ya se había visto en Stamford Bridge durante el partido de Champions contra el PSG. Ahora, la continuidad del entrenador Liam Rosenior pende de un hilo.
La intensa lucha por la Champions
La derrota ante el Everton no solo agrava la situación del Chelsea, sino que también intensifica la lucha por los puestos de clasificación a la próxima Champions League. Con Arsenal, Manchester City y Manchester United afianzados en las primeras posiciones, la contienda por la cuarta plaza y siguientes es feroz, con nueve equipos separados por apenas nueve puntos, desde el Aston Villa (cuarto con 51 puntos) hasta Newcastle y Bournemouth. El pobre desempeño reciente del Chelsea genera gran preocupación: la caída ante el Everton marca su cuarta derrota consecutiva en todas las competiciones (algo que no ocurría desde 1993) y la quinta en los últimos siete encuentros. Sus únicas victorias en este período fueron un contundente 4-1 contra el Aston Villa y un ajustado pase a la siguiente ronda de la FA Cup ante el Wrexham en la prórroga.
Estadísticas preocupantes y un calendario implacable
Lo más alarmante es el paupérrimo rendimiento defensivo del equipo, que no ha logrado corregir las deficiencias ya evidentes en la primera mitad de la temporada bajo la dirección de Enzo Maresca. En los últimos cinco partidos, el Chelsea ha encajado la asombrosa cifra de 14 goles. El calendario no ofrece tregua a Rosenior; tras el partido de cuartos de final de la FA Cup contra la sorprendente Port Vale, los Blues se enfrentarán al Manchester City y al Manchester United después del parón internacional. Además, en la antepenúltima jornada de liga, les espera otro crucial enfrentamiento directo contra el Liverpool.
El desahogo de Enzo Fernández
Para comprender la precariedad de la situación de Rosenior, a pesar de tener un contrato hasta 2032, basta con escuchar las declaraciones de su capitán Enzo Fernández tras la derrota ante el PSG. En una entrevista con medios argentinos y el exfutbolista Juan Pablo Sorín, Fernández se refirió al despido de Maresca en diciembre: «Perdimos a un entrenador que nos brindaba estabilidad, que nos había dado una identidad táctica clara, una estructura, además de hacernos ganar el Mundial de Clubes. Los jugadores no entendimos por qué se tomó esa decisión. A mitad de temporada todo cambió, perdimos la estabilidad y el sistema se derrumbó. Es realmente triste».
