La semana previa al esperado enfrentamiento en el Camp Nou, marcada por escándalos internos en el conjunto blanco, llega a su fin.
Este encuentro de esta noche (cuyo inicio está programado para las 21:00 en el Camp Nou) será una de las ediciones más insólitas y surrealistas del Clásico entre Barcelona y Real Madrid. Probablemente será decisivo para la asignación del título –el 29 en la historia blaugrana–, pero estará caracterizado por diversas cuestiones extradeportivas, especialmente en el bando blanco, que corren el riesgo de restarle algo de brillo a un duelo siempre intenso y cargado de fuertes significados emocionales. Tampoco ayudará la diferencia en la clasificación, ya de 11 puntos a cuatro jornadas del final de La Liga, y la segura ausencia de algunos protagonistas de renombre en ambos equipos.
Numerosas Ausencias
Comenzando por este aspecto, no se puede dejar de observar la baja del fenómeno Lamine Yamal (fuera hasta el final de la temporada por una lesión muscular, pero sin riesgo para el Mundial) en el frente catalán. En el lado merengue, las ausencias confirmadas de Eder Militao, Carvajal, Mendy, Guler, Rodrygo y las dudas hasta el último momento sobre la presencia de Kylian Mbappé –además, por supuesto, de los “casos” Valverde y Tchouameni–, restan un gran porcentaje de atractivo al partido del Camp Nou y privan al encuentro de un gran nivel técnico.
Real Madrid: Una Polvorera
A este dato objetivo se suma la situación, que se ha vuelto absolutamente explosiva, una auténtica polvorera dentro del Real Madrid. El increíble relato de las últimas sesiones de entrenamiento, marcadas por la doble pelea entre Valverde y Tchouameni (el primero acabó en el hospital con un traumatismo craneal y probablemente ausente también en el próximo partido contra el Oviedo, y el segundo podría ser objeto de fuertes medidas disciplinarias), ofrece la imagen de un vestuario completamente fuera de control. En él, hace solo unas semanas, Rüdiger golpeó con una bofetada a Carreras, y se rumorea que el entrenador Arbeloa y sus colaboradores no gozan del respeto de muchos futbolistas, incluido el propio Mbappé. El francés se ha visto envuelto en la polémica por su viaje a Italia estando lesionado, junto a su pareja Ester Expósito, y es el centro de una petición de firmas en internet con cifras escandalosas para solicitar su salida.
El Último Clásico para Muchos
Estos episodios en serie llevan inevitablemente a pensar que el de esta noche será el último Clásico para muchos. Por un lado y por el otro. Porque si en Madrid se respira un aire de profunda revolución (desde el posible regreso de Mourinho al banquillo hasta muchos jugadores que podrían marcharse y otros que llegarían), también en Barcelona algo podría cambiar. El encuentro tiene todo el aspecto de ser una pasarela, posiblemente triunfal, antes de las despedidas, para Robert Lewandowski (con contrato que vence el próximo 30 de junio y con su agente ya recorriendo Europa y el mundo buscando su próximo destino), mientras persisten fuertes dudas sobre el futuro de jugadores como Cancelo, Frenkie de Jong y Rashford, por nombrar algunos.
Nada de Pasillo, Pero…
Volviendo a las cuestiones deportivas, hay una –la más importante de todas– que corre el riesgo de pasar a un segundo plano ante un contexto tan caótico y variado. El Barcelona, si gana en el Camp Nou contra el Real Madrid esta noche, se quitaría la enorme satisfacción de asegurarse matemáticamente La Liga delante de sus eternos rivales. Los blancos, con su victoria la semana pasada en casa del Espanyol, han evitado, al menos, la eventualidad aún más “humillante” de entregarles el título de liga a los blaugrana con una jornada de antelación y de tener que conceder el pasillo de honor a los futuros campeones de España. En la desastrosa temporada de los blancos, solo faltaba esto.
