Bajo la dirección técnica de Marco Baroni, el Torino exhibía una fragilidad defensiva preocupante, encajando un promedio de casi dos goles por partido, sumando un total de 47 goles en 26 encuentros. Sin embargo, la llegada de Roberto D’Aversa al banquillo ha marcado un punto de inflexión significativo.
El nuevo técnico ha logrado remodelar el sector defensivo del equipo, lo que se ha traducido en una notable mejora en los resultados. En los últimos siete partidos disputados, el Torino solo ha permitido la entrada de 7 goles, lo que sitúa la media en un gol por encuentro. Además, el equipo ha conseguido mantener su portería a cero en tres ocasiones, demostrando una solidez defensiva que hacía tiempo no se veía.
Esta transformación defensiva ha sido clave para el rendimiento del equipo y su capacidad para competir ante rivales de peso como el Inter.
