La organización de la Eurocopa 2032 en Italia pende de un hilo. El presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, ha sido contundente al respecto: «La Eurocopa 2032 está programada y se llevará a cabo; espero que las infraestructuras estén listas. De lo contrario, el torneo no se jugará en Italia».
Esta clara advertencia subraya que, si no hay una aceleración significativa en el desarrollo de las infraestructuras necesarias para cumplir con los requisitos de la UEFA, Italia podría perder el privilegio de coorganizar el torneo continental junto a Turquía.
En este contexto, la labor del comisario extraordinario Massimo Sessa es fundamental para impulsar los proyectos y evitar un posible descrédito internacional. Actualmente, solo el Allianz Stadium cuenta con la certeza de albergar partidos de la Eurocopa, mientras que el resto de las sedes propuestas permanecen en un estado de incertidumbre.
Las Demandas Pendientes
¿Cuál es la situación actual? La Federación Italiana de Fútbol (FIGC) esperaba que el Gobierno reconociera un porcentaje (el 1%) de las ganancias generadas por las apuestas deportivas relacionadas con el fútbol. Estos ingresos, estimados entre 150 y 200 millones de euros por temporada, se destinarían a un fondo para inversiones en infraestructuras.
La FIGC también había solicitado posibles desgravaciones fiscales para estadios y centros técnicos, así como la creación de un fondo de capital privado. Sin embargo, ninguna de estas peticiones ha sido satisfecha. Además, la FIGC ha señalado que el sector futbolístico no ha tenido acceso a fondos públicos prometidos, como los 100 millones de euros destinados a nuevos estadios para la Eurocopa 2032.
Esta falta de apoyo y cumplimiento de las solicitudes está frenando considerablemente el avance necesario para la organización y planificación estructural del torneo continental.
Un Impasse Persistente
En marzo del año pasado, la séptima comisión permanente del Senado fue convocada para delinear una reforma de emergencia para el fútbol italiano, que atraviesa una crisis. Sin embargo, los resultados prometidos no se han materializado. No se ha implementado ninguna nueva normativa ni se han facilitado inversiones para la modernización de las estructuras existentes o la construcción de nuevos estadios.
Mientras tanto, en cuanto a infraestructuras, Turquía, el otro país coanfitrión, avanza a toda vela. Ha inaugurado numerosos estadios modernos en los últimos años, incluyendo el Vodafone Park de Estambul (2016), el Kadir Has en Kayseri (2009), el Ali Sami Yen del Galatasaray (2011), el Senol Güneş en Trabzon (2016), el Konya Metropolitan Stadium (2014), la Timsah Arena en Bursa (2015), el Kalyon Stadium en Gaziantep (2017), el Gürsel Aksel Stadyumu de Izmir (2020) y el Yeni Hatay Stadyumu de Antioquía (2021), y se prepara para nuevas aperturas.
En Italia, sin embargo, la burocracia ha paralizado los procesos en ciudades como Bari, Bolonia, Cagliari, Florencia, Génova, Milán, Nápoles, Palermo, Roma y Verona. El año 2032 se acerca rápidamente, y los municipios tienen hasta julio para presentar a la FIGC la documentación necesaria sobre el estado de las obras. El tiempo apremia y la celebración de la Eurocopa 2032 en suelo italiano corre un riesgo cada vez mayor.
