Fabio Gallo, a quien muchos califican de «predestinado», ya demostraba durante su etapa como jugador las cualidades necesarias para ser un excelente entrenador. En el terreno de juego, destacaba por su habilidad innata para gestionar y liderar a sus compañeros, una capacidad que, sin duda, ha perfeccionado y aplicado con éxito en su trayectoria como técnico.
