El técnico italiano se labró su camino lejos de su país, lejos de Coverciano. ¿Es demasiado tarde para los clubes de la Serie A?
Ha culminado una búsqueda que comenzó hace aproximadamente un año. Cuando las lágrimas empañaban su rostro, representando la imagen más fuerte e impactante de la derrota y la instantánea de un campeonato literalmente tirado a la basura al frente del Ajax. Capaz de dilapidar una ventaja de 9 puntos a cinco jornadas del final de la Eredivisie de la temporada pasada para luego perderla por un punto en favor de sus acérrimos rivales del PSV Eindhoven. Un año después, Francesco Farioli cierra un círculo y se toma su revancha personal, triunfando al frente del Oporto y conquistando su primer título en su carrera.
LA APUESTA DE VILLAS-BOAS
Una inmensa satisfacción – el Oporto no se alzaba con la Liga Portugal desde 2022 – la confirmación de que la apuesta realizada en su momento por el presidente André Villas-Boas era la correcta y el merecido premio al trabajo que ha sabido realizar con un grupo que quizás no brille por el talento de versiones anteriores, pero que ha demostrado tener una regularidad en el camino (ha perdido solo 1 de las 32 partidos de liga jugados hasta la fecha) y una solidez defensiva (solo 15 goles encajados) que, una vez más, han sido la marca distintiva de su equipo. A sus 37 años, tras las prometedoras bases sentadas en sus anteriores experiencias en Turquía con el Karagumruk, al frente del Niza en Francia y precisamente en Holanda con el Ajax, Francesco Farioli se confirma como uno de los entrenadores italianos más prometedores del momento y uno de los más interesantes también en el panorama internacional.
APUESTA GANADA
El Oporto no se dejó condicionar por el desarrollo de la complicadísima temporada pasada – durante la cual no faltaron duras protestas dirigidas hacia los jugadores y la presidencia de Villas-Boas, que había puesto fin a la gestión de cuarenta años de Pinto da Costa – y por el increíble epílogo de la aventura de Farioli en el Ajax. Le plantearon un proyecto trienal y recogieron los dividendos ya al final de la primera temporada. Ganando el campeonato, perdiendo solo por un gol de diferencia el doble enfrentamiento en la Europa League contra el Nottingham Forest en los cuartos de final y cayendo, siempre por la mínima, en las semifinales de la Taça de Portugal (la copa nacional) a manos del Sporting de Lisboa.
TALENTOS VALORIZADOS
Competitivo en todos los frentes, listo para presentarse dentro de unos meses de nuevo en el escenario de la Champions League y después de haber valorizado muchos de los talentos puestos a disposición por la sociedad. Además del delantero español Samu Aghehowa, que llegó a los 13 goles antes de lesionarse gravemente de rodilla, ha relanzado a lo grande al ex jugador del Spezia Kiwior (cedido por el Arsenal), Gabri Veiga tras su prematuro traspaso a Arabia Saudí y la meteora de la Juventus Alberto Costa. Ha dado espacio y ha sido recompensado por jóvenes con futuro seguro como el lateral derecho Martim Fernandes, el mediapunta de 2007 Rodrigo Mora y, sobre todo, tres jugadores ofensivos como William Gomes (2006), Deniz Gul (2004) y el polaco de 2008 Pietuszewski. Luego, en enero, llegó también un Thiago Silva que, con 41 años y muchas ganas de Brasil (entendido como la Seleçao para ser convocado a los Mundiales por Ancelotti), no desentonó en absoluto.
ARREPENTIMIENTO SERIE A
Inevitablemente, aunque siga bajo contrato con el Oporto hasta junio de 2028, el nombre de Francesco Farioli está destinado a aparecer aún más en la agenda de varios directores deportivos por Europa en las próximas semanas. La Roma lo pensó el verano pasado, antes de decidirse por Gian Piero Gasperini. La Fiorentina lo reflexionó en el pasado y su nombre, junto al del favorito Fabio Grosso, está presente en la lista para el después de Vanoli de Fabio Paratici. Incluso algunas sociedades de la Premier League están monitorizando la situación, y esta es ya la principal victoria de Farioli. Obligado a construirse una carrera de entrenador en los márgenes, partiendo de las categorías más bajas, pasando por las experiencias en el staff de Roberto De Zerbi en el Benevento y el Sassuolo y luego como segundo entrenador en Turquía. Obligado a emigrar lejos de su país para tener sus oportunidades y ganarse el derecho a existir, profesionalmente hablando. Ahora Italia se habrá dado cuenta, pero quién sabe si para nuestro fútbol no será ya demasiado tarde y el tren ya ha pasado.
