El Espíritu de Equipo y la Influencia de Sinner
Al ser preguntado si existe un «Sinner» en la selección nacional, Gennaro Gattuso responde destacando la importancia del espíritu de equipo. «Tenemos jugadores importantes, pero me gustaría ver la mentalidad de Sinner impregnar a toda la selección», afirma. Sobre el apoyo de los aficionados, Gattuso es claro: «No podemos pedir nada a nadie; somos los arquitectos de nuestro propio destino. Necesitamos gran tranquilidad y la certeza de que nos enfrentamos a jugadores con sed de victoria. Todo depende de nosotros. Hoy no es momento de hablar del pasado, sino de nuestro objetivo inmediato. Debemos conseguir la clasificación para este Mundial porque es fundamental para nosotros».
Reflexionando sobre los pasados fracasos en los playoffs, comenta: «Los tengo todos en la cabeza, no necesito repasarlos. La verdad es que si Jorginho hubiera marcado en el Olímpico, estaríamos en el Mundial. La suerte es un componente importante en el fútbol, pero al final, no hemos ido a un Mundial desde 2014. Pero eso es el pasado, pensemos en mañana». En cuanto a la elección del ataque, Gattuso se centra en el presente: «No pienso en el 31, sino en el partido de mañana. Tengo la certeza de contar con tres delanteros fuertes«. Sobre la inevitable dificultad del encuentro, explica: «En este partido hay dos juegos: con y sin balón. Debemos saber sufrir cuando no tengamos el balón, y cuando lo tengamos, debemos plasmar nuestra calidad en el campo».
Análisis Táctico y la Importancia de las Emociones
Gattuso luego ofrece un análisis detallado sobre el rival, Irlanda del Norte: «Debemos estar muy atentos a sus jugadas a balón parado y a su agresividad. Además, Spencer puede causar daño cuando ataca, pero sus características principales son estas. Es un equipo que juega de forma vertical y todo lo que hace, lo hace muy bien. Ya no existen partidos sencillos. Hay que estar concentrado durante los 95 minutos. Debemos ser buenos en no perder los segundos balones, en tener un buen porcentaje de recuperaciones. En escapar correctamente y no dejarnos sorprender, cuando choquemos con su central, debemos dar la cobertura adecuada».
Compartiendo una anécdota para realzar la confianza del grupo, Gattuso relata: «Tres, cuatro, cinco de ellos, al inicio de la concentración, apenas podían con su alma y al final estaban ahí. Scamacca no quiso irse a casa. Me gustó el espíritu, pero todo esto debemos plasmarlo también en el campo«. Para cerrar, sobre las emociones que despierta un Mundial, concluye: «No me gusta contarles a los jugadores lo que yo viví. Los jugadores deben sentir las emociones por sí mismos; si no sientes un cosquilleo cuando juegas estos partidos, puedes decir lo que quieras… El primer y el último balón deben ser jugados como si fueran los últimos de su vida, y no se puede subestimar esto; nosotros debemos responder golpe a golpe».
