Rayo Vallecano y Girona empataron 1-1 en su partido del lunes por la noche en Vallecas, finalizando el fin de semana en la misma posición en la tabla. El equipo local parece seguro, aunque no garantizado, y el visitante se mantiene precariamente por encima de la zona de descenso. Sin embargo, esto poco dice de las emociones vividas para llegar a este resultado.
El Girona se mostró más cómodo en los primeros 20 minutos, hilvanando pases fluidos que, sin embargo, se detenían al borde del área. La elección de Azzedine Ounahi para liderar la delantera fue sorpresiva, y la falta de un punto focal fue notable. Fue su presión la que generó la primera oportunidad del partido, recuperando el balón en el costado izquierdo de la defensa del Rayo. Joel Roca se benefició, superó al portero Augusto Batalla, pero no pudo encontrar una vía para superar el último bloqueo de Andrei Ratiu.
No pasó mucho tiempo antes de que el Rayo lograra llevar el partido a un terreno más físico. El equipo local apretó en el mediocampo, avanzando hacia la mitad del Girona durante los siguientes 15 minutos. Jorge de Frutos envió un balón al área, Sergio Camello no logró rematar de cerca, pero la ocasión se gestaba. Fue para Camello. En una incursión ofensiva cada vez menos frecuente, el Girona perdió el balón en el centro del campo, y Unai López lo envió en largo. Camello, rápido y con buen control, se enfrentó a Paulo Gazzaniga, cuyo despeje a ras de suelo hacia su izquierda fue superior.
La segunda mitad comenzó con más espacios para ambos equipos. El Rayo atacaba más, pero los contraataques del Girona cobraban velocidad. Roca tuvo otro disparo bloqueado, mientras que Fran Beltrán culminó una buena jugada con un remate desde el borde del área que requirió una gran parada de Augusto Batalla.
El partido entró en un período de relativo equilibrio tras los primeros 10 minutos de la segunda mitad, sin que ningún equipo lograra imponerse por más de unos pocos minutos. Ninguno de los dos encontró ocasiones claras de gol, pero mientras el Rayo avanzaba con la tranquilidad de un finalista de la Conference League, el Girona lo hacía impulsado por la tensión de un equipo que inició el partido solo un punto por encima de la zona de descenso.
A solo cinco minutos del final, el Rayo consiguió una oportunidad que no podía anticipar, encontrando a Alemao al borde del área. Tras varios intentos potentes, su remate desviado se alejó del indefenso Gazzaniga y de un indefenso Girona. Si las celebraciones del Rayo fueron de satisfacción, fe y, sobre todo, seguridad, la desesperación del Girona fue igualmente profunda.
Sin embargo, a lo largo de su estancia en La Liga, el Girona ha tenido gol, y cuando más lo ha necesitado, ha sido obra de Cristhian Stuani. El uruguayo entró en el minuto 82, recogió el brazalete de capitán y apenas tocó el balón hasta diez minutos después. El Girona avanzaba casi por obligación, cuando un balón a balón parado fue dirigido hacia él. Stuani, en medio de la defensa, conectó un cabezazo preciso que besó el poste interior antes de entrar.
Inmediatamente, el uruguayo, para quien correr sería un esfuerzo, se dirigió a Michel Sánchez en la banda. Si hay una imagen que el entrenador del Girona pueda conservar, es la de las camisetas amarillas juntas, un «piña» como dicen en España, unidas.
El Girona se sitúa dos puntos por encima del Alavés, que ocupa la 18ª posición, y el punto no proporcionará un sueño tranquilo a sus seguidores, pero podría recordarles que también pueden sumar puntos desde posiciones improbables, habiendo perdido sus últimos tres partidos por un gol de diferencia. Los catalanes reciben al Real Sociedad el jueves.
El Rayo, por su parte, tiene una ventaja relativamente cómoda de seis puntos sobre el Alavés y, con tres partidos por jugar, se consideraría dramáticamente desafortunado si tuviera que luchar hasta el último día. Aún así, Iñigo Pérez se quedará con un sabor amargo en la boca, sabiendo que su equipo estuvo a minutos de levantar la bandera de la victoria en el «título» de la permanencia, como él lo llamó antes del partido. Un viaje a Mestalla representa su próxima oportunidad para lograrlo.
