Inter: ¿Cuánto mérito de Chivu proviene del de Inzaghi? Una comparación de sus primeros dos años

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Nos acercamos al primer triunfo del técnico actual, pero ¿es posible ya hacer comparaciones con el anterior?

La emotividad impregna los juicios y el fútbol no tiene memoria: he aquí por qué es tan difícil planificar, no solo a largo plazo, sino incluso a medio plazo. Y he aquí por qué es tan complicado evaluar el trabajo de un entrenador, aún más si se compara con quien lo precedió. Es el caso de Christian Chivu y Simone Inzaghi: después de una sola temporada del rumano al mando, ¿se puede (ya) establecer una jerarquía entre ellos dos? El panorama es complejo. En primer lugar, porque la cronología de Chivu es mucho más limitada. Y luego, porque hay que aclarar el perímetro de la comparación: valor absoluto, juego y/o resultados, puesta en valor de los recursos internos…

Mucho gira en torno a la condición de partida, incómoda para ambos. Inzaghi llegó tras las ventas de Hakimi y Lukaku y la dolorosa renuncia a Eriksen, al frente de un equipo considerado deficiente por su predecesor, Antonio Conte. En su primer año, lo llevó al doble éxito en las finales de las copas nacionales contra la Juventus, en la Copa de Italia tras eliminar a la Roma de Mourinho en cuartos y al Milan en la doble semifinal. Fue la temporada que giró sobre la jugada de Giroud, pero también sobre la expulsión de Alexis Sánchez en Anfield, que apagó la ilusión de una gran remontada después del 0-2 de la ida y el gol de Lautaro.

ESCEPTICISMO INICIAL

Chivu llegó a un ambiente igualmente escéptico. Su Inter, destrozada por el doble golpe Scudetto-Champions, no había perdido dos pilares como la de Inzaghi I, sino que había añadido algo: Akanji por Pavard, Sucic, Luis Henrique, Diouf, Bonny y Pio Esposito. En su totalidad, una plantilla más completa, que el entrenador supo valorar alimentando la competencia interna incluso con decisiones fuertes desde el principio: Sucic titular en la segunda jornada contra el Udinese, Lautaro (tras el viaje intercontinental con Argentina) sustituido después de 65 minutos en el Stadium, Zielinski a la par con Mkhitaryan. Alimentando las dudas, también el preámbulo del Mundial de Clubes: el caso Calhanoglu y la repentina lesión de Thuram habían atraído más atención que el gran esfuerzo realizado por el nuevo cuerpo técnico y por el grupo después de una temporada ya agotadora por el gasto de energías y las decepciones.

EL LEGADO DE INZAGHI

Sin embargo, al igual que con Inzaghi, el escepticismo venía más de fuera: en Appiano había gran confianza en las capacidades de Chivu y también en su habilidad para aprender sobre la marcha de las experiencias (e de los inevitables errores). Finalmente, hay una pequeña paradoja que no ayuda a establecer con claridad los límites de los méritos: Inzaghi dejó a su sucesor futbolistas aún más fuertes de como los había encontrado al llegar. El extraordinario Çalhanoglu como regista total es una creación de Simone y él mismo había elevado a Lautaro a líder máximo. Y además, la mentalidad voraz que el Inter ha mostrado incluso en la remontada contra el Como es el efecto de la dedicación absoluta a cada competición que el «rey de copas» Inzaghi transmitió en su cuatrienio. Le costó algunas críticas, quizás incluso un Scudetto, pero contribuyó a realzar el estatus del Inter a nivel nacional y más allá. Un gran trabajo, para nada obvio, como demuestran las dificultades de Napoli, Milan y Juve en las copas nacionales de las últimas temporadas, incluso sin el compromiso en Champions.

EVALUACIONES A LARGO PLAZO

En resumen, la comparación (quizás) será más sencilla dentro de algunos años, cuando se pueda medir también la influencia de Chivu en la evolución del Inter, entre el necesario relevo generacional y la ambicionada evolución táctica. Mientras tanto, se le pueden reconocer enormes méritos de gestión táctica y comunicativa, y también la humildad de no haber trastocado el esquema de juego existente. Esa primera, fundamental elección fue un pequeño paso para su exposición mediática, pero resultó ser un paso consistente hacia la credibilidad ante el vestuario y un enorme paso hacia el sueño del Doblete y la historia del club.