El expresidente del FC Barcelona, Joan Laporta, ha abordado públicamente el polémico Caso Negreira, defendiendo al club catalán de las acusaciones de corrupción deportiva. El Barcelona se encuentra bajo escrutinio tras revelarse pagos de entre 7 y 8 millones de euros durante un periodo de 17 años a empresas vinculadas con José María Enríquez Negreira, quien fuera vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA). Laporta afirmó que estos desembolsos corresponden a servicios legítimos de elaboración de informes y análisis arbitrales, y no tuvieron como objetivo influir en los resultados deportivos.
En su defensa, Laporta lanzó acusaciones directas contra el Real Madrid, señalando que el club blanco habría mantenido una influencia sobre el CTA durante 72 años a través de sus miembros. Cuestionó la ausencia de un escrutinio similar sobre la entidad madridista, argumentando: «¿No les parece vergonzoso que durante 72 años el comité estuviera dirigido por miembros del Real Madrid? Todos miembros. ¿No es eso vergonzoso? Eran asesorías arbitrales, no corrupción deportiva. Pero nunca les hacen preguntas sobre eso, dejen de jugar conmigo». El expresidente enfatizó que las acciones del Barcelona fueron «legales» y «muy bien hechas», sugiriendo que el Real Madrid pudo haber realizado prácticas similares, y apuntando a sus conexiones actuales, como Megia Dávila, «la mujer del Comité de Árbitros». De forma provocadora, Laporta insinuó que los lazos históricos del Real Madrid con el arbitraje podrían haberles eximido de la necesidad de contratar expertos externos.
Respecto a la retirada del Barcelona de la Superliga, un proyecto inicialmente impulsado por el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, Laporta reveló haber informado personalmente a Pérez de la intención del club azulgrana de abandonarlo. Explicó que, si bien la iniciativa prometía ser beneficiosa para el fútbol europeo, finalmente resultó inviable sin un acuerdo con la UEFA. Laporta declaró: «Advertí a Florentino que iba a hacer las paces. Me reuní con Florentino y le dije que el proyecto no funcionaba, que necesitábamos llegar a un acuerdo con la UEFA. Él estuvo de acuerdo». Añadió que la financiación esperada de 200 millones de euros de la Superliga, vital para la recuperación económica del Barcelona, no se materializó, lo que precipitó su decisión de salir para evitar posibles sanciones. También deslizó la idea de inconsistencias en el proceder del Real Madrid en la continuidad de la Superliga tras sus conversaciones iniciales.
Finalmente, Laporta defendió el controvertido acuerdo de patrocinio del Barcelona con la junta de turismo de la República Democrática del Congo, valorado en 11 millones de euros por temporada, a pesar de las preocupaciones por los derechos humanos en el país. El expresidente enmarcó el acuerdo en el contexto de un tratado de paz entre el Congo y Ruanda, y destacó las iniciativas humanitarias de la Fundación del club. «El proyecto del Congo se enmarca en un tratado de paz entre el Congo y Ruanda. Nos pagan 44 millones de euros; es un muy buen acuerdo. Nos centramos primero en el cumplimiento. A través de la Fundación, buscamos espacios seguros para ayudar a los jóvenes y evitar que acaben en las minas», concluyó Laporta, resaltando el componente humanitario junto a los beneficios económicos del pacto.
