El exjugador nerazzurro, Jurgen Klinsmann, comparte su perspectiva sobre el presente de la selección italiana y la situación de su antiguo club, el Inter.
Con un profundo arraigo en Italia, forjado durante su etapa en el Inter y que perdura gracias a su hijo que milita en el Cesena, Jurgen Klinsmann lamenta la ausencia de la selección Azzurra en la Copa del Mundo. Analizando la trayectoria del Inter bajo la dirección de Chivu, Klinsmann describe una dinámica habitual en los equipos punteros: «Es una situación muy común para quienes van en cabeza. Cuando te acercas a la meta, puede surgir el miedo. Ves el objetivo y empiezas a pensar en lo que podrías perder, en lugar de lo que puedes ganar. Esto genera una tensión considerable, sobre todo si algunos jugadores arrastran el recuerdo de la decepción del año anterior. En momentos así, incluso las imperfecciones más pequeñas se magnifican injustamente. Se necesita simplicidad: jugar fácil, mantener la calma, no complicarse la vida. Valoro el pensamiento positivo en la dirección técnica: si pierdes dándolo todo, como me ha ocurrido, está bien. Es parte del juego. Pero jugar con miedo se convierte en un impedimento. Por eso, el encuentro contra la Roma es casi el partido clave de la temporada».
Sobre Bastoni: «Que se salve en Italia, en el Inter»
Respecto a la presión sobre Bastoni y una posible salida de Italia, Klinsmann es enfático: «Al contrario, espero que logre superarlo en Italia, y por lo tanto en el Inter. Es natural pasar por momentos difíciles, incluso muy difíciles, especialmente cuando estás expuesto a un nivel tan alto. Forma parte del crecimiento; de hecho, se aprende precisamente de los errores y las adversidades. Si Bastoni consigue superar este período sin huir y manteniendo la cara aquí, se convertirá en un jugador aún más fuerte. Es un paso complicado, pero puede ser un punto de inflexión. Sin embargo, también se requiere equilibrio por parte del entorno italiano. Criticar es aceptable, pero destruir no. Ofensas, ataques personales, negatividad: no ayudan a nadie».
Chivu debe ser un psicólogo
Klinsmann subraya el rol esencial de Chivu en este contexto: «Es uno de esos momentos en los que el entrenador transciende su función técnica para convertirse por completo en un psicólogo. Debe gestionar las emociones y fomentar un ambiente positivo. El regreso de Lautaro es una ayuda, incluso decisiva, pero no será suficiente si todos no cambian su actitud y contribuyen a generar energía. Cuando yo entrenaba a Alemania, hablaba con todos cada día. Quien no mostraba una actitud positiva, no podía permanecer con nosotros».
El caso de Pio Esposito
Al ser consultado sobre si le haría lanzar el primer penalti a Pio Esposito, Klinsmann responde: «No, y creo que hoy ni Gattuso lo volvería a hacer: fue un error de juicio, algo que puede pasar. Pero lo dicho para otros vale también para Pio: este momento puede transformarse en una oportunidad. Italia posee un gran potencial, y Esposito lo confirma, sin mencionar otros deportes como el tenis o el esquí, donde está en la cima mundial. Con una conciencia adecuada, Pio se levantará, Bastoni se levantará, Italia se levantará».
El bloque del Inter en la selección nacional
Klinsmann defiende a los jugadores interistas en la selección: «Que sigan adelante pensando en su gran club y sabiendo que no es justo que sean los más criticados. Así es demasiado fácil. Cierto, es verdad que esta selección tenía una fuerte base de interistas, pero cuando las cosas no funcionan, hay que analizar al grupo en su conjunto. Sin duda, en esta generación faltan verdaderos líderes, figuras como lo fue Chiellini hace solo unos años. Barella y Bastoni podrían haberlo sido, pero no lo han sido. Es un problema mucho más grande que el Inter: los líderes no nacen por casualidad, son el producto de un entorno. Si el entorno no los favorece, es difícil que emerjan».
Los problemas estructurales de Italia
Klinsmann profundiza en los problemas del fútbol italiano: «No se trata solo del partido perdido en los penaltis contra Bosnia; esa es la consecuencia final de un desastre previo. El problema es más profundo y se gesta desde hace mucho tiempo, diría que desde después de 2006. La victoria de la Eurocopa 2021, lograda con un esfuerzo extraordinario, hizo olvidar las debilidades que ya existían. Pero, insisto, no se puede señalar solo a los jugadores, interistas o no: ellos no son la causa, sino el resultado de un sistema que a lo largo de los años ha tenido carencias. Han crecido dentro de ese sistema, con entrenadores, directivos, familias, contextos que han contribuido a su formación. Al final, la responsabilidad es colectiva, concierne a todo el país, a toda la cultura futbolística».
¿Cómo intervenir? Infraestructuras y filosofía de juego
Para abordar estas cuestiones, Klinsmann propone soluciones concretas: «Las infraestructuras, en primer lugar: estadios, centros deportivos, organización. Si quieres organizar una Eurocopa, debes invertir de verdad, no a medias. Luego, la filosofía de juego. En Italia, con demasiada frecuencia, se juega para no perder, más que para ganar. Esto influye en la mentalidad de los entrenadores y de los jugadores. Los entrenadores, por ejemplo, a menudo se ven presionados a buscar el empate para conservar su puesto de trabajo, en lugar de arriesgar para ganar. Este miedo también se observa en las categorías inferiores. Es una mentalidad muy extendida. Pero el fútbol debe ser lo contrario: ganas de arriesgar, entusiasmo, coraje».
