Rafael Leão vivió una jornada desafortunada, marcada por un curioso incidente que puso de manifiesto su desconcierto.
El Milan atravesó un día terrible, al igual que el atacante portugués Rafael Leão.
La contundente derrota de los rossoneri en San Siro frente al Udinese (0-3) es un golpe duro. No solo por el marcador, sino también porque complica significativamente su lucha por la Champions League y confirma la involución del equipo, que acumula su tercera derrota en las últimas cuatro jornadas de liga (y la cuarta en siete partidos).
Los aficionados no ocultaron su descontento y abuchearon al equipo, dirigiendo sus críticas especialmente al delantero portugués, protagonista de un peculiar episodio durante la segunda mitad.
El Partido de Leão
Leão, titular como delantero centro en un insólito 4-3-3 del Milan, no ofreció una actuación destacada. A los quince minutos, vio la tarjeta amarilla por un aplauso irónico al árbitro tras una decisión que no le convenció. Un ejemplo de su partido fue la oportunidad desperdiciada en la primera mitad, cuando remató de volea con la pierna izquierda un centro de Pulisic, una acción que pareció más la intervención decisiva de un defensa que la genialidad de un atacante.
Una vez reubicado en la banda izquierda en la segunda mitad tras la entrada de Fullkrug, el portugués pareció sentirse más cómodo, pero no logró marcar la diferencia y se convirtió en el principal blanco de los abucheos del público. Esto culminó en el minuto 77, cuando Allegri lo llamó al banquillo para ser sustituido por Loftus-Cheek. Los ensordecedores silbidos desde las gradas de San Siro acompañaron la salida del campo del número 10 rossonero.
La Confusión de Leão con el Cambio
La confusión de Leão quedó patente en un momento específico: creyó que era él quien iba a ser sustituido antes de tiempo.
Las imágenes transmitidas por DAZN tras el partido revelaron este detalle. Era el minuto 66 y el marcador reflejaba un 0-2. Leão vio cómo el cuarto árbitro levantaba la tablilla electrónica mostrando el número 10 en rojo. El portugués entendió que debía abandonar el campo. Se dirigió hacia la banda y salió del terreno de juego, bajándose las medias y quitándose las espinilleras.
Sin embargo, la sustitución no era para él; era el Udinese quien estaba realizando el cambio, retirando a Zaniolo, precisamente el número 10 del equipo visitante, para dar entrada a Piotrowski. En ese instante, Leão se dio cuenta de su error y volvió al campo como si nada hubiera pasado, mientras se recolocaba las espinilleras en el césped.
