La dirigencia de la Roma, encabezada por los Friedkin, se enfoca en el mercado de fichajes con un objetivo primordial: preservar la integridad del plantel. La estrategia actual se centra en evitar la venta de jugadores clave, quienes han demostrado una notable cohesión y compromiso hacia su entrenador. Esta unidad del equipo se hizo especialmente evidente tras la salida de Claudio Ranieri, momento en el que la plantilla reafirmó su respaldo al técnico actual, brindando respuestas muy claras en cuanto a su solidez interna.
