Hace catorce años, el entonces presidente de la Juventus, con una visión preclara, emitía una seria advertencia al fútbol italiano. Destacaba la urgencia de intervenir en aspectos cruciales como la modernización de los estadios, la reforma estructural de los campeonatos, la indispensable inversión en las categorías juveniles y la creciente pérdida de atractivo de la Serie A. Su mensaje era rotundo: «Si no actuamos ahora, el declive será inevitable».
