El técnico italiano pasa de la alegría doble a un cruel final de partido.
Roberto Mancini vivió una semana de emociones opuestas. Tras conquistar matemáticamente el título qatarí y eliminar al Al Hilal de Simone Inzaghi en los octavos de final de la Champions League asiática, el técnico italiano tuvo que rendirse en una amarga noche contra el Vissel Kobe.
Sin embargo, la velada parecía encaminada hacia un desenlace muy diferente. El Al Sadd había tomado el control del partido gracias al doblete de Mujica y a una proeza de volea de Roberto Firmino, que al minuto 65 había marcado el 3-1, haciendo presagiar una clasificación ya asegurada.
Luego, un repentino apagón. El Vissel Kobe reabrió el partido y, justo al final, en el minuto 93, logró un clamoroso empate con Muto, helando a Mancini y a sus jugadores. Una remontada que llevó el encuentro a la prórroga y finalmente a los tiros de penales.
Desde el punto penal, la suerte le dio la espalda al entrenador de Jesi. El hombre que había celebrado en Wembley en la final del Europeo y que, tan solo unos días antes, había sonreído precisamente en los penales, tuvo que sucumbir a la lotería más cruel del fútbol.
