Beppe Marotta, presidente del Inter, compartió sus reflexiones sobre el fútbol y su propio futuro durante la presentación del libro «Politica e Pensiero» de Alessandro Casarin.
Marotta destacó que «el fútbol es una grandísima escuela de vida, se gana y se pierde». Subrayó la importancia de la responsabilidad en este deporte. «Hoy se debate sobre el resultado del Inter y del Milan, olvidando las responsabilidades: dentro del Inter hay unos 700 jóvenes, que pasan muchísimas horas en nuestros campos deportivos. Representamos un gimnasio formativo y de vida: en el fútbol hay una selección, hoy pocos de ellos llegarán al profesionalismo y deberemos acompañarlos en el camino hacia esto, pero también hacia la vida».
El dirigente explicó que «no siempre los jugadores entienden que el deporte es un fenómeno de crecimiento y no de resultado». Criticó la excesiva atención a los resultados, especialmente por parte de algunos padres: «Incluso estamos obligados a impartir cursos para los padres, para hacerles entender que el deporte es un elemento formativo, que no concierne solo al aspecto físico. Algunos padres utilizan drones para grabar los partidos de sus hijos, luego en casa les muestran sus acciones».
En cuanto a su propio futuro, Marotta expresó un profundo deseo de «ayudar». «Me siento muy impulsado, también en el futuro, a dar una ayuda: estoy en una fase de la vida en la que me considero una persona afortunada, lo he tenido todo y he realizado cada sueño guardado. Debo devolver: puedo hacerlo acercándome a este mundo juvenil, tratando de ayudar. Más allá de mi posición política, me considero un técnico del deporte: mi futuro lo veo ahí». Su visión es contribuir al desarrollo y bienestar de las nuevas generaciones.
