Mauro Esposito: «Lippi me excluyó del Mundial por jugar en el Cagliari y no en un grande como Camoranesi»

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El ex extremo de Pescara, Udinese, Cagliari y Roma repasó su trayectoria futbolística en una entrevista, revelando los intereses de clubes como el Barcelona y el Inter, las peculiares manías de su ex presidente Cellino, y la decepción de ser apartado de la selección italiana para el Mundial de 2006.

Mauro Esposito relata los inicios de su carrera, donde pasó de jugar de segunda punta a convertirse en un extremo, siguiendo el consejo de su entrenador Sonetti, quien le advirtió que solo podría triunfar en un equipo grande desde esa posición, mencionando figuras como Del Piero, Shevchenko y Vieri en la época.

Durante su etapa en el Cagliari, Esposito atrajo la atención de importantes clubes. El Barcelona, con un joven Messi en sus filas, envió emisarios para observarlo. También el Inter y la Roma mostraron interés. La Roma lo buscó activamente en 2005 tras una temporada en la que anotó 16 goles en la Serie A, aunque su presidente, Cellino, decidió retenerlo un año más.

Esposito destaca la influencia de Massimo Cellino en su carrera, describiéndolo como una figura paternal y reconociendo su peculiaridad en las supersticiones. Cellino llegó a prohibir jugadores con el pelo largo o con patrocinadores de color morado. A pesar de estas excentricidades, Cellino siempre apoyó a Esposito, incluso cuando este sufrió una grave rotura de ligamentos cruzados en 2007, una lesión que, según el propio jugador, marcó el fin de su mejor nivel físico.

Su paso por la Roma, a pesar de ser un club que seguiría eligiendo, estuvo marcado por la falta de continuidad. En la concentración con el entrenador Spalletti, se sentía como un «fantasma». Un error clave en un partido de Champions League contra el Manchester United lo relegó al banquillo durante dos meses, y las molestias en la rodilla le impidieron entrenar con normalidad, impidiéndole recuperar la forma que lo caracterizaba.

El mayor arrepentimiento de Esposito es no haber participado en el Mundial de 2006, donde creía que habría sido titular. Aunque Lippi lo convocó en todas las eliminatorias y lo incluyó en la preselección, finalmente lo excluyó. Esposito sugiere que la razón fue su club, el Cagliari, en contraste con jugadores de equipos grandes como Camoranesi. A pesar de las especulaciones, aclaró que no culpaba directamente al entrenador. No obstante, representar a Italia fue un gran orgullo, especialmente al debutar en un partido contra Eslovenia, que se vivió con gran expectación en su pueblo.

Respecto a las amistades en el mundo del fútbol, Esposito es claro: ya no tiene amigos en el ambiente. Si bien mantiene buenos recuerdos y relaciones con excompañeros del Cagliari, como Langella, Suazo, Abeijon y Daniele Conti, considera que un verdadero amigo es algo diferente. Los verdaderos amigos son los de su pueblo y su familia, aquellos que nunca lo traicionarán. Explica que en el fútbol, las relaciones a menudo se desvanecen una vez que se deja de jugar.