Milán, Filippo Galli: «Berlusconi prohibió el dulce y descubrió a Gullit, desmintiendo a Rummenigge en el Inter y a Tacconi en la Juventus»

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El exdefensor rossonero, Filippo Galli, comparte sus recuerdos de la época dorada vivida junto al presidente Silvio Berlusconi.

Galli rememora su carrera en el AC Milan de Silvio Berlusconi, destacando momentos increíblemente fantásticos. Describe la memorable llegada en helicópteros a la Arena, un evento con un riesgo considerable, a pesar de la intensa lluvia. Fueron recibidos por una multitud inmensa que coreaba y mostraba un entusiasmo desbordante. El ambiente, marcado por la alegría y el fervor, era tan intenso que algunos jugadores se sintieron algo abrumados por la gran confusión.

Berlusconi siempre buscaba impresionar y establecer una mentalidad ganadora. Les instó a dejar de lado las bromas y las provocaciones de otros equipos, recordándoles que «somos el Milan y estamos condenados a ganar», enfocándose únicamente en el éxito del club. Según Galli, el primer año fue un período de adaptación, con la llegada de nuevos jugadores e ideas frescas.

Galli también recordó cómo desmintieron a los críticos de la época. Mencionó la provocación del portero de la Juventus, Tacconi, quien sugirió que los helicópteros les servirían para escapar; sin embargo, «las cosas resultaron de una manera muy diferente». De igual modo, Berlusconi respondió al delantero del Inter, Rummenigge, quien afirmó que no bastaba con comprar muchos campeones para ganar: «Espera y verás», le dijo.

La atención de Berlusconi al detalle era legendaria, incluso en la alimentación. Galli narra un episodio en Barcelona, durante el Trofeo Gamper, donde el presidente polemizó con el entrenador y el médico por el postre, prohibiéndolo. Pero fue en ese mismo día, según Galli, cuando «descubrimos a Ruud Gullit». Silvio, al verlo, comentó: «He visto a uno para el Milan». Efectivamente, Gullit fue fichado el año siguiente junto a Marco Van Basten y Arrigo Sacchi, una elección que resultó «rotundamente exitosa». Berlusconi lo contrató de la Serie B, una gran apuesta que se convirtió en un acierto. El presidente solía decir que compartían la idea de «ganar divirtiendo», con el objetivo claro de llevar al Milan a la cima de Italia, Europa y el mundo, un objetivo que, como Galli subraya, lograron alcanzar.