La postura del patrón de RedBird frente al CEO rossonero es clara.
Logros por alcanzar en el campo, objetivos financieros a seguir cumpliendo y un crecimiento global de la marca que busca consolidarse y ser un referente para todo el mundo del fútbol y el deporte. Es sobre esta triada de macrotemas que el Milan está avanzando, buscando resultados deportivos ambiciosos que vayan de la mano con la sostenibilidad financiera, considerada una prioridad en las oficinas de la cúpula del club rossonero.
Si bien, económicamente hablando, el club milanés goza de una excelente salud (en las últimas tres temporadas, el Milan ha cerrado su balance con beneficios y un récord de ingresos, derivados también de las plusvalías generadas por el player trading), en el ámbito deportivo han surgido algunas voces y rumores que han agitado los pensamientos y la pasión de los aficionados rossoneros, siempre deseosos de volver a ganar y ser competitivos en Italia y Europa. Se filtran críticas a la identidad del club y al desarrollo de las ambiciones deportivas, con una parte de la afición que considera que estas últimas entran ahora en conflicto con la gestión actual de la sociedad, centrada en la sostenibilidad financiera.
El foco, al menos en las últimas semanas, parece estar puesto, más que en el equipo y los miembros de la plantilla, en el consejero delegado Giorgio Furlani, sobre quien parece correcto aclarar y exponer cada posición por parte del club, con la confianza de que el camino trazado hasta ahora pueda llevar nuevamente a la sociedad a los máximos niveles del fútbol italiano y europeo.
Y hablando de Europa, el Milan aún debe cerrar su temporada deportiva y tiene una clasificación a la próxima edición de la Champions League que debe alcanzar a toda costa para continuar la tendencia financiera positiva y proyectar un futuro halagüeño, que permita al técnico Massimiliano Allegri entrar en la lucha por el Scudetto. Se requerirá un trabajo de equipo por parte de todos los componentes: desde el director técnico Moncada, que deberá continuar su importante labor de scouting de talentos, pasando por el director deportivo Igli Tare (listo para proseguir su tarea en materia de negociaciones) y el propio entrenador livornés, quien deberá valorar al máximo los recursos disponibles para el futuro.
Un futuro que pasa por las manos y las firmas, literalmente, del consejero delegado Giorgio Furlani.
SU HISTORIA EN EL MILAN
Antes de adentrarnos en la temática, intentemos dar un pequeño paso atrás para enfocar el rol de Furlani dentro del mundo Milan y entender su background a nivel deportivo y financiero.
Nacido en el ’79 y estimado dirigente de empresa, además de aficionado rossonero de siempre, Furlani es licenciado en Economía y Finanzas por la Universidad Bocconi de Milán, una carrera académica que continuó con un Master en Business Administration en Harvard. Tras sus primeras experiencias entre Lehman Brothers, Silver Point Capital y Apollo, entró a formar parte del mundo del fondo Elliott hace 16 años, en 2010, propiciando también el traspaso de propiedad del Milan de Berlusconi a Yonghong Li, antes de la entrada del propio fondo en 2018.
Y es precisamente 2018 el año clave: Furlani entró a formar parte del Consejo de Administración (CdA) del Milan, uniendo su pasión y su afición por el club a la experiencia adquirida en el ámbito directivo en su carrera profesional. En el Milan, fue protagonista de la primera fase de renacimiento del club, coincidiendo con el regreso a la Champions League y la victoria del Scudetto, con Stefano Pioli en el banquillo, en 2022.
En diciembre del mismo año, sucedió a Ivan Gazidis convirtiéndose en consejero delegado del Milan, durante el traspaso de propiedad de la sociedad milanesa de Elliott a RedBird, con Gerry Cardinale convirtiéndose así en propietario.
En enero de este año (2026), RedBird completó la refinanciación del Milan frente a Elliott, haciendo entrar un nuevo financiamiento institucional estructurado por Comvest Credit Partners. En la reestructuración del CdA, Furlani se mantiene central en su posición dentro del consejo como CEO (Chief Executive Officer) rossonero.
EL RÉCORD DE PLUSVALÍAS
Entre los grandes logros alcanzados (que forman parte de una sección de críticas dirigidas al AD de la formación milanesa) por Giorgio Furlani durante su etapa rossonera, no se puede dejar de mencionar el reciente récord de plusvalías que se registrará en el balance del ejercicio actual (2025/26), según informaba Calcio&Finanza.
El récord, perteneciente al ejercicio 2001/02 con un margen de 78 millones de euros, será superado con los 101,8 millones de euros que se inscribirán (si todos los datos son confirmados por el informe del Milan) en el balance para esta temporada. Un dato récord en las últimas 30 temporadas que podría incluso actualizarse si, en caso de no clasificarse para la Champions League, hubiera la necesidad de retocar la plantilla con alguna venta importante de un jugador clave, utilizando el arma del player trading hasta el 30 de junio de 2026, último día del año financiero de esta temporada en el que se podrán inscribir más operaciones.
El resultado a destacar en un contexto económico que siempre ha sido prioritario en la gestión de RedBird para el Milan.
LA POSICIÓN DE CARDINALE
Y es a partir de aquí que hay que partir para especificar cuál es la exacta posición del propietario Gerry Cardinale respecto al CEO Giorgio Furlani. Los resultados y los éxitos deportivos, en repetidas ocasiones, han sido confirmados como algo que debe alcanzarse y perseguirse sin olvidar nunca la sostenibilidad financiera, punto clave de la gestión de la sociedad rossonera.
En las diversas citas y encuentros mantenidos durante los viajes de Cardinale a Milán (solo en 2026, el patrón de RedBird se ha asomado a la capital lombarda en tres ocasiones: el 21 de enero antes de sancionar la refinanciación, el 15 de febrero con una nueva visita al Centro Deportivo de Milanello para blindar a Allegri como pilar deportivo del club y finalmente con motivo del último Derby, ganado por los rossoneri al Inter con gol de Estupiñán).
En estas ocasiones, decíamos, Cardinale ha tenido la oportunidad de interactuar con Furlani a través de diversas conversaciones, de las cuales siempre ha trascendido satisfacción por el trabajo realizado en el ámbito financiero. Está claro que el momento actual del Milan es diferente (se ha hablado de una persecución al Inter para luchar por el Scudetto, de incertidumbre sobre la participación en la próxima Champions League, aunque los milaneses tienen su destino en sus manos, visto el margen en la clasificación y los tres partidos de campeonato aún disponibles para alcanzar el objetivo), pero desde la propiedad RedBird trasciende optimismo sobre el trabajo realizado por su consejero delegado hasta este momento.
EL NODO 2028 Y EL FUTURO
Este grado de satisfacción también se demuestra por lo filtrado por los colegas de Il Corriere dello Sport en los últimos meses: la posición de Furlani, tal como se delineó también con la entrada de Comvest y la elección de no trastocar la actual gobernanza del Milan dentro del Consejo de Administración, no ha estado en discusión, al menos hasta ahora.
Siempre ha trascendido una gran unidad de intenciones, en un contexto de continuidad, entre la propiedad y la dirección. El diario, además, subrayaba cómo el cargo de Furlani como consejero delegado había expirado oficialmente a finales de 2025, pero había sido confirmado a través de una renovación por otro mandato de tres años, desplazando así la fecha de vencimiento de la relación entre el Milan y Furlani a 2028, año en el que, entre otras cosas, habría vencido inicialmente el vendor loan concedido por Elliott a RedBird, antes de la refinanciación recibida y estructurada junto a Comvest Credit Partners.
El futuro, por lo tanto, del Milan parece seguir ligado a la figura y a la autoridad de Giorgio Furlani, en cuanto consejero delegado del club, si bien considerando que – como aclaraba en el pasado también Matteo Moretto – el verano que se aproxima podría traer posibles cambios estructurales desde el punto de vista societario.
En el estado actual de los hechos, sin embargo, según lo que trasciende, la posición de Furlani dentro del organigrama rossonero no está en absoluto en peligro.
