El Rayo Vallecano ha alcanzado su primera semifinal europea de la historia, logrando una agónica clasificación tras superar al AEK Atenas. En un partido disputado fuera de casa, el equipo madrileño vio cómo el conjunto griego remontaba una desventaja de tres goles de la ida, llegando a ponerse con un 3-0 en el marcador al minuto 51. Los ‘franjirrojos’ mantuvieron la misma alineación titular que en el encuentro anterior, pero se enfrentaron a diversas dificultades durante la primera mitad.
El encuentro comenzó envuelto en el humo de las bengalas encendidas por los 1.500 aficionados del Rayo que viajaron hasta Atenas. Los locales tuvieron un inicio vacilante, cediendo la posesión fácilmente y mostrando vulnerabilidad ante los contraataques del Rayo. Andrei Ratiu falló una clara oportunidad de gol tras un rebote del portero a un disparo de Isi Palazón desde fuera del área. Álvaro García también se quedó solo ante el portero, pero no logró afinar la puntería. A partir de ese momento, la confianza del AEK fue creciendo. El delantero angoleño Zine marcó de jugada y amplió la ventaja desde el punto de penalti.
Entre los dos goles, el Rayo sufrió un revés con la lesión de García, quien tuvo que ser reemplazado por Pacha Espino. El equipo griego logró neutralizar el juego de sus visitantes, impidiendo que el Rayo progresara con el balón, concediendo constantemente faltas y despejando el balón sin dirección. El AEK se centró en sacar el balón a las bandas y ganó la mayoría de los duelos y segundos balones. La situación exigía un cambio drástico desde el banquillo del Rayo.
Iñigo Pérez introdujo a Alemao en lugar de Ilias Akhomach, lo que proporcionó un punto de referencia en ataque y permitió a sus compañeros avanzar más en el campo, ganando una buena cantidad de sus duelos. El AEK salió con fuerza en la segunda mitad, consiguiendo una falta cerca del área y anotando su tercer gol, borrando la considerable ventaja que el Rayo ostentaba en apenas 51 minutos. Sin embargo, el partido comenzó a dar un giro a favor del Rayo. Con la fe revitalizada en el estadio, el AEK se lanzó en busca del cuarto gol, dejando espacios en el contraataque. A pesar de las dificultades para sumar efectivos en ataque, llegó el momento clave.
Pedro Díaz, que había ingresado al campo apenas cinco minutos antes, recibió un pase de Ratiu y tuvo espacio para avanzar y enviar un pase a Isi, aprovechando el hueco creado por el movimiento de Alemao. Díaz anotó el crucial gol decisivo que envió al Rayo a semifinales. Tras marcar, saltó sobre la valla publicitaria para celebrar con la afición ‘rayista’. Si algo demostró el Rayo a lo largo del partido, tanto aficionados como jugadores, fue fe. Los cánticos no cesaron, a pesar de una primera hora de partido de pesadilla. Justo antes del pitido inicial, se desplegó una pancarta junto a un tifo. La pancarta rezaba: ‘El barrio en el barco, el barco sin dueño’.
Esta es una frase popular utilizada por los Bukaneros para expresar su sentimiento de independencia, reflejando que, a pesar de los problemas de la afición con el propietario Raúl Martín Presa, el club es, en última instancia, dirigido por sus seguidores.
El camino por delante se presenta complicado para Pérez y su plantilla. Se encuentran a tres puntos de la zona de descenso. Pérez admitió tras la derrota por 3-0 en Mallorca que habría aceptado ser eliminado por el AEK si eso garantizaba la permanencia en la máxima categoría. El dilema continúa, ya que ahora se enfrentan al Estrasburgo por un puesto en la final de la Conference League.
