El Real Madrid ha decidido cortar relaciones con la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) debido a las decisiones arbitrales en las competiciones domésticas. El club blanco considera que la decisión de no pitar un penalti sobre Kylian Mbappé en los instantes finales contra el Girona respalda su determinación.
El conjunto merengue encadenó su tercer partido sin conocer la victoria frente al Girona, empatando 1-1 el pasado viernes. Este resultado permite al Barcelona abrir una brecha de nueve puntos en la cima de la tabla si logran vencer al Espanyol. Sin embargo, lo que más preocupa a Álvaro Arbeloa es que su equipo solo ha ganado tres de sus últimos siete partidos en La Liga. El técnico expresó su frustración por la polémica decisión sobre Mbappé en la rueda de prensa posterior al encuentro.
El Real Madrid rompe lazos con la RFEF
A finales de la temporada pasada, bajo la presidencia de Rafael Louzán en la RFEF, se intentó una reconciliación con el Real Madrid a través de varias reuniones con el director general José Ángel Sánchez. Se ofreció al club blanco un papel destacado en las reformas del Comité Técnico de Árbitros (CTA), que culminaron con la sustitución de Luis Medina Cantalejo por Fran Soto al frente de la organización.
A pesar de estos esfuerzos, el Real Madrid se negó a abandonar públicamente su campaña contra los árbitros. En los últimos meses, las relaciones se han enfriado nuevamente, según informa Diario AS. Una muestra de esto fue la presencia del presidente de la UEFA, Aleksander Čeferin, sentado junto al presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, durante el partido contra el Bayern de Múnich, mientras que Louzán, quien acompañaba a Čeferin, se encontraba varias filas más atrás.
El Real Madrid considera que La Liga está ‘adulterada’
El informe señala además que el Real Madrid se siente justificado en su decisión de romper lazos, y que las decisiones arbitrales desfavorables refuerzan su argumento. La firme convicción del club es que La Liga está ‘adulterada’, y por lo tanto, desean tener la menor participación posible con la RFEF. Esta postura se mantendrá hasta que se produzca un ‘cambio completo en el sistema arbitral’.
