La jornada de recuerdo a las víctimas de Heysel estuvo marcada por una clara distancia en el trato entre el entrenador Spalletti y el dirigente Comolli. Un gesto, aparentemente trivial, pero cargado de significado, lo dijo todo, y parece no favorecer a la Juventus.
La comunicación no verbal entre el técnico y el directivo dibujó un panorama de aparente desconexión, sugiriendo posibles fricciones o desacuerdos. Esta dinámica, expuesta incluso en un momento público y emotivo como el homenaje a las trágicas víctimas del Heysel, podría estar influyendo negativamente en el rendimiento del equipo, perjudicando así a la Juventus.
