El fichaje de Loïs Openda ha resultado ser una inversión considerablemente costosa para la Juventus, con una opción de compra obligatoria que ascendía a 43,9 millones de euros. Este pago se activó automáticamente al cumplirse la cláusula de que el club debía finalizar entre los diez primeros clasificados de la liga, una condición que, aritméticamente, ya se había asegurado.
Sin embargo, ante la magnitud de la inversión, surge la pregunta: ¿no hubiera sido prudente establecer una cláusula de compra más restrictiva? Dada la situación financiera y deportiva del club, parece poco razonable que la Juventus no anticipara la necesidad de condiciones más exigentes para un desembolso tan importante, especialmente considerando que el objetivo principal de la temporada era, en última instancia, no haber quedado fuera de los diez primeros puestos.
