El 29 de abril de 1949, el equipo de fútbol italiano Torino escribió una carta a la compañía aérea Ali. En esta misiva, el club expresaba su satisfacción por el reciente viaje a Lisboa y elogiaba la profesionalidad de la tripulación que los había transportado. La carta incluía una petición específica: el deseo del Torino de contar con el mismo equipo de tripulantes para sus futuros desplazamientos.
Esta solicitud, nacida de la buena experiencia y la confianza depositada en los aviadores, se convirtió, con el paso del tiempo y la tragedia que marcó al equipo, en un detalle cargado de simbolismo y melancolía. La historia del Torino y su trágico viaje a Lisboa sigue resonando, y esta carta a la compañía aérea es un testimonio del vínculo, aunque efímero, entre el equipo y la tripulación que lamentablemente los llevaría a su destino final.
