La continua ausencia de Italia en la Copa del Mundo provocó un terremoto en el país, que a principios de abril obligó a la dimisión del presidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), Gabriele Gravina, quien ocupó el cargo durante mucho tiempo. El sucesor ya ha sido elegido. Giovanni Malagò asume la dirección de la FIGC.
