Un triunfo en casa del Gladbach contra el Mainz no habría sido merecido. Sin embargo, la victoria estuvo al alcance de la mano, hasta que Yannik Engelhardt intervino y sembró la decepción en los rostros. El amargo empate 1:1, especialmente por lo tardío del gol, ha generado amplias repercusiones, planteando la cuestión del entrenador ante el director deportivo Rouven Schröder.
(Texto reescrito y traducido del original en alemán, eliminando publicidad y fuente.)
