El Torino FC se enfrenta a un balance desalentador tras el mercado de fichajes del verano pasado, que se ha saldado con un notable fracaso de inversión valorado en 20 millones de euros. Jugadores como Aboukhlal, Israel y Anjorin, y en menor medida Asslani y Ngonge, se han revelado como adquisiciones erróneas que no han cumplido las expectativas.
El denominador común entre estos futbolistas es su escasa o nula participación en el campo de juego, a menudo debido a una preocupante recurrencia de lesiones. Esta situación ha generado un rendimiento muy por debajo de lo esperado, convirtiendo una importante apuesta económica en un claro fiasco para el club.
